jueves, 19 de abril de 2018

La pirámide de fango - Andrea Camilleri


Título: La pirámide de fango
Autor: Andrea Camilleri

Páginas: 219

Editorial: Salamandra

Precio: 17 euros

Año de edición: 2018


Acaba de salir otra novela protagonizada por el inefable Comisario Montalbano, escrita por el gran Camilleri en el 2014, a los 89 años. Y tengo que decir que el viejo maestro sigue en plena forma porque esta historia tiene un excelente nivel y está en la media o por encima de la media del estándar de calidad a que nos tiene acostumbrado este hombre.

Es una estupenda novela negra, potente, divertida, sarcástica, mediterránea, lúcida, redonda, inteligente... otro producto de la factoría Camilleri con las buenas cualidades de siempre. 

En esta ocasión la mafia, la concesión de obra pública y la corrupción empapan toda la trama como un fango pegajoso que lo cubre todo. Aprendemos aquí que la cosa nostra suele hacer pasar sus crímenes por asuntos de cuernos, que un ciclista puede guiar al pelotón y también a nuestro comisario favorito, que la licitación colusoria no es una bebida y que a veces hay sueños misteriosos que parecen presagios.

El mejor Camilleri, siempre igual y siempre distinto.

Andrea Camilleri (Porto Empedocle, 1925) es un viejo conocido en este blog. Nos encanta y hemos hablado muchas veces de él y su literatura, que tiene mucha. Así que vamos a jugar a resumirla al máximo.

Es un escritor siciliano y comunista, que se dedicó toda su vida a ser guionista y director de teatro y televisión, hasta que a los 53 años debutó con «El curso de las cosas» y a los 69, después de desmontar la maquinaria de las novelas de Simenon, publicó la primera novela del comisario Montalbano. Se ha convertido en el autor más popular en Italia, ha publicado ya un centenar de títulos y sigue escribiendo. Es un maestro.

Andrea Camilleri

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

miércoles, 18 de abril de 2018

Pequeño país - Gaël Faye


Título: Pequeño país
Autor: Gaël Faye

Páginas: 219

Editorial: Salamandra

Precio: 18 euros

Año de edición: 2018


Este libro fué la sensación literaria del año 2016 en Francia, ganó el Premio Goncourt des Lycéens (una especie de Premio Goncourt para jóvenes), el Premio de novela FNAC y todo el mundo hablaba de él. Se ha traducido o se está traduciendo a 29 idiomas. Un bombazo. Y sin embargo, ¡ay! es uno de los libros más duros que he leído en mi vida...y a la vez uno de los más bellos.

Gaël Faye es rapero y sabe, sabe expresarse y escribir de maravilla, con delicadeza, poesía, laconismo y la sabiduría de quien sabe contar historias. Lo malo y lo bueno es que él tiene una historia, una historia tremenda que está encerrada en estas doscientas y pico páginas, milagros de la literatura, como un monstruo terrible y hermoso, agazapado para devorar el corazón del incauto lector que lo abra. Acabo de leerlo, no me lo quito de la cabeza y me temo que voy a estar así, tocado, bastante tiempo.

Pero empecemos por el principio. El autor nació en la capital burundesa, hijo de un empresario francés y una ruandesa tutsi, y pronto aprendió que los hutus y los tutsis hablan la misma lengua, son de la misma religión, viven juntos, pero los hutus son bajos y de nariz ancha, mientras que los tutsis son altos y nunca se sabe a ciencia cierta lo que piensan. Así de fácil, ésa es toda la diferencia, no hay más.

Esta novela autobiográfica cuenta la infancia del protagonista, aproximadamente desde los diez hasta los trece años, y sostiene una gradación continua y  progresiva entre dos polos: el inicial, una infancia feliz en un país africano, jugando descalzo en la calle con sus amigos, montando en bici, atracones de mangos (mi fruta favorita), largas tardes de aburrimiento y baños furtivos, y el espantoso genocidio y guerra étnica entre hutus y tutsis, en la que murieron 800 000 personas en solo cinco años, la inmensa mayoría tutsis. Parece que desapareció el 75 % de esa etnia.

Nos parece que las guerras siempre pasan en lugares lejanos, pero ¿qué ocurre cuando la más horrible de las guerras se mete en tu casa y te golpea en la cara con toda su carga ominosa? Este libro sacude emocionalmente al lector en los últimos capítulos, una y otra vez, no con la repetición detalladas de asesinatos y salvajadas, no, no es tan fácil, sino con el testimonio de quien ha visto y vivido demasiado, y sabe cómo meternos parte de su experiencia debajo de la piel. «La infancia me ha dejado marcas con las que no sé qué hacer dice este hombre y es verdad».

Y sin embargo, os recomiendo su lectura. Es un texto brillante, poético y maravilloso, cargado de reflexiones y fogonazos clarividentes. Es difícil explicar porqué es tan bella esta novela, a pesar de lo terrible que también es. Su intensidad, su lirismo, su concisión y sensibilidad conquistan el corazón del lector, lo atrapan y lo lleven en volandas hasta el final, sin que podamos dejar de seguir leyendo. Una visita al horror de Conrad, contada en primera persona por quien vivió aquello siendo todavía un niño, en un libro deslumbrante e inolvidable.

Si os gusta la literatura tanto como a mí, tenéis que leerlo, aunque no váis a salir ilesos, os lo advierto. Un libro para valientes.

Gaël Faye (Buyumbura, 1982) es un rapero de Burundi, ganador del Premio Goncourt des Lycéens con esta novela en el 2016. Hijo de un francés y una ruandesa, tuvo que huir a los 13 años de su país debido al genocidio tutsi y la guerra civil burundesa.

Obtuvo un título universitario en Ciencias Económicas y un máster en Finanzas, pero abandonó pronto ese mundo para dedicarse a una brillante carrera como rapero. Ha ganado el Premio Internacional de música de la Académie Charles-Cros con «Pili-Pili sobre un cruasán con mantequilla».

Gäel Faye

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

martes, 17 de abril de 2018

Código de barras - Varios autores


Título: Código de barras
Autores: Varios autores

Páginas: 265

Editorial: Demipage

Precio: 19 euros

Año de edición: 2018


Cada vez me gustan más los volúmenes de cuentos sobre un tema en particular que edita Demipage por su calidad, la belleza de la edición y porque siempre consiguen sorprenderme. 

Ahora lo han hecho con este tomo que reúne veintitrés relatos escritos por reclusos, todos hombres, esperemos que dentro de poco hagan lo propio con cuentos de presas por aquello de equilibrar el asunto y darle voz a las mujeres.

Lo primero que tengo que decir es que el nivel de estos textos es fenomenal. Uno empieza a leer el libro con cierta complicidad e indulgencia y pronto queda en ridículo por lo interesante de los temas, lo bien escritos que están la mayoría y porque todo el libro está al mismo nivel que muchas de las antologías de cuentos que se publican.

Especialmente los siete primeros cuentos son estupendos, luego hay cierta irregularidad, pero se siguen encontrando relatos muy conseguidos y propuestas arriesgadas resueltas con acierto, como una variación de «La metamorfosis» de Kafka desde un punto de vista ligeramente diferente y una versión narrada de un poema de Lorca, «La casada infiel». A mí me han gustado especialmente tres textos que me parecen geniales: «Antípoda», «Empatía» y «La vida te da sorpresas». Muy buenos.

Otro prejuicio del lector que se tambalea es que uno espera encontrar más textos de tema carcelario o de los bajos fondos, sin embargo apenas es así y hay muy pocos cuentos que toquen esos temas, de manera que son casi la excepción.

Dos colectivos que trabajan para la inserción de los presos en nuestro país, Solidarios y Secretariado gitano, organizan concursos de cuentos entre los reclusos de las cárceles españolas y de ahí han salido estos textos, ue provienen todos ellos de Soto del Real excepto uno, que es de la cárcel de Navalcarnero. Vale la pena reproducir aquí la frase que le dijo el compañero de celda a un interno de esos que salen en la tele: «Quema la ropa con la que te detuvieron y has llevado en la cárcel, pero lo que escribas aquí, guárdalo para siempre, porque lo has escrito en tiempos difíciles».

Por último, cabe destacar el excelente prólogo de José Ovejero, breve y dos veces bueno.

José Ovejero (Madrid, 1958), licenciado en Geografía e Historia y escritor, ha vivido buena parte de su vida fuera de España, en Bonn y en Bruselas. Ha tocado casi todos los géneros. Conferenciante habitual, ha dirigido varios talleres de escritura creativa. Tiene una página personal muy interesante.

José Ovejero

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

lunes, 16 de abril de 2018

La tía Tula - Miguel de Unamuno


Título: La tía Tula
Autor: Miguel de Unamuno

Páginas: 176

Editorial: Alianza

Precio: 9,50 euros

Año de edición: 2012


No había leído este clásico de Unamuno, un autor al que siempre vale la pena visitar y revisitar, y me ha sorprendido por su frescura, su calidad y la profundidad de los temas que toca. Me esperaba una novela más seria y me he encontrado con una historia tremenda, una tragedia impresionante, animada por pasiones subterráneas que tiñen de significado todas  las acciones de sus personajes. Un thriller emocional y arrebatado.

Está escrita en 1921, con un lenguaje sencillo y unos diálogos lacónicos, muy teatrales, que reproducen con autenticidad el habla popular de la época y son el motor de la novela. Es la historia de una mujer fuerte, que domina una familia, cuya vida transcurre entra la virginidad, la soltería y la maternidad postiza. Una de esas solteronas que renuncia al matrimonio, sublima su sexualidad, se dedica a cuidar los hijos de otros y consigue realizar el ideal de ser una especie de madre-virgen cargada de religiosidad. 

Un caso curioso y que parece extraño, pero hace años era una figura frecuente en las familias tradicionales la de la mujer que sacrificaba su vida para dedicarse a los niños de la casa. Describe varios tipos de relaciones familiares intensas, la sororidad entre hermanas, la costumbre del levirato, que obligaba a una viuda sin hijos a casarse con un hermano de su esposo fallecido, las relaciones entre cuñados, la tensión de las pasiones contenidas...

El autor se revela en este libro como un psicólogo consumado y un escritor de primera fila, capaz de explotar al máximo temas de gran calado sobre las relaciones interpersonales. Parece ser que él pretendía escribir un homenaje a la vocación maternal desinteresada, pero su subconsciente redactó un melodrama tremendo sobre una mujer que reprime su deseo sexual por miedo a perder el control.

Como telón de fondo, se ven aquí y allá detalles que describen la España rural, atrasada, negra y tremendista de principios del siglo pasado. El acertado tratamiento, muy indirecto, del tema costumbrista es otro de los aciertos de esta obra.

Por algo es lel libro más popular y conocida del gran Unamuno, un clásico que no llega a las 200 páginas, profundo y potente, que vale la pena devorar y disfrutar como se merece. Una gran novela.

Miguel de Unamuno (1864-1936) fué un escritor y filósofo español, una de las figuras más importantes de la generación del 98, rector de la Universidad de Salamanca en tres ocasiones.

Hijo de un comerciante que hizo fortuna en México y de su sobrina, estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Fué un alumno brillante y casi superdotado, que acabó la carrera a los 19 años. Al año siguiente se doctoró con una tesis sobre el origen del vasco que se oponía a las tesis de Sabino Arana de una lengua primigenia y no contaminada. 

Comenzó a trabajar como profesor de latín y psicología en un colegio, viajó por Europa y asistió a la inauguración de la Torre Eiffel en París.  A los 27 años consiguió una cátedra de griego en la Universidad de Salamanca y a los 30 fué nombrado rector de esa universidad. Fué un activo defensor de la república y llegó a ser diputado por el partido socialista.

Escribió novelas, ensayos, poesía, teatro y libros de viajes. Fué un pensador preocupado por el eterno conflicto entre razón y fé, y un gran novelista. También se puede decir que fué un gran epistológrafo que escribió unas tres o cuatro cartas al día durante toda su vida, lo que supone unas 50 000 misivas. ¡Qué hubiese hecho Don Miguel si hubiese existido Facebook!.

Miguel de Unamuno

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

domingo, 15 de abril de 2018

Entrevista a Valeria Bergalli (editorial Minúscula)

http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-valeria-bergalli-asistimos-especie-tirania-novedad-201804121301_noticia.html#ns_campaign=rrss-inducido&ns_mchannel=abc-es&ns_source=tw&ns_linkname=noticia.entrevista&ns_fee=0

El ABC publicó el viernes una interesantísima entrevista a Valeria Bergalli (Buenos Aires, 1962), fundadora en 1999 de la estupenda editorial Minúscula, que ha publicado, por ejemplo, «Verde agua», «Ferragus, jefe de los Devorantes» y los «Relatos de Kolimá».

Aquí la podéis leer:


El papel de los editores es importantísimo dentro de la República de las letras. Un buen editor aconseja, modula e interactúa con el escritor novel, haciendo a menudo de mentor y coach con ellos. Un editor hábil puede ayudar mucho a un autor inexperto.

Por otro lado y gracias a que la edición digital permite tener una editorial con muy poco personal, hay editoriales pequeñas que publican lo que no interesa a las grandes multinacionales y ayudan que haya un mercado equilibrado entre los grandes sellos, los medianos y los pequeños.

Así que, larga vida a los buenos editores y nuestra más profundo respeto, cariño y admiración.

https://www.editorialminuscula.com/

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

sábado, 14 de abril de 2018

De la Vuelta a la Luna


A menudo parece que la vida supera a la ficción, como ocurre en el caso de la vida de Gustaaf Deloor (De Klinge, 1920-2002), ese mocetón que nos sonríe desde la vitalidad de su juventud.

Corrían los años 30, era un ciclista belga profesional que ganó primera edición de la Vuelta Ciclista a España en 1935, cuando el líder vestía de color naranja y los corredores llevaban tubulares en bandolera por si pinchaban. Ganó la Vuelta también al año siguiente, en 1936, manteniendo el liderato durante todas las etapas. Luego vino un parón en esa competición de cuatro años debido a la Guerra Civil Española, durante los cuales Deloor ganó otras pruebas y una etapa del Tour de Francia

La Segunda Guerra Mundial interrumpió su carrera y fué hecho prisionero por los alemanes. Cuando acabó la contienda, emigró a Estados Unidos y empezó a trabajar como mecánico. Pronto destacó por la finura y la calidad de sus trabajos, hasta el punto de que consiguió un puesto de trabajo en una empresa que trabajaba para la NASA.

Ahora viene lo curioso y es que él fué el mecánico principal que produjo y ajustó artesanalmente los 16 motores de propulsión R-4D del módulo auxiliar y el módulo lunar de la misión Apolo XI, la que llevó por primera vez el hombre a la luna.

https://en.wikipedia.org/wiki/R-4D
El motor de propulsión R-4D

Según se decía en su trabajo, no es que Gustaaf fuera un buen mecánico, es que era el mejor. Finalmente vio la llegada de Neil Armstrong a nuestro satélite en su Bélgica natal, durante unas vacaciones en las que fué a ver su hermano, también ciclista.

Un vida curiosísima que relata JuanFran de la Cruz en un libro que acaba de publicarse, titulado «Gustaaf Deloor. De la Tierra a la Luna», que entre otras cosas nos recuerda que en cada gran hazaña suele haber un gran número de personas extraordinarias detrás que la hacen posible haciendo bien su trabajo de manera callada y anónima.

 
Publicado por Antonio F. Rodríguez.

viernes, 13 de abril de 2018

Viaje al imperio de China - Jan Potocki


Título: Viaje al imperio de China
Autor: Jan Potocki

Páginas: 143

Editorial: Laertes

Precio: 9,02 euros

Año de edición: 1998


Conocía a Jan Potocki como el autor de «Manuscrito encontrado en Zaragoza», una novela de aparecidos, íncubos y súcubos rocambolesca y divertida que me encanta. Pero no me imaginaba que había viajado por media Asia.

Así lo atestigua este libro, que recopila 16 cartas, 1 memoria y 1 comunicado que escribió entre 1805 y 1806, cuando recorrió Siberia, Mongolia y la periferia de China en un viaje al servicio del zar como jefe de una expedición científica. Potocki era un noble polaco, que escribía en francés, políglota y refinado, que se movía como pez en el agua en la corte rusa.

Aunque se quejó mucho de ese viaje, diciendo que era penoso y agotador para un hombre mayor como él, sólo tenía entonces 44 años y aguantó el peregrinaje por tierras inhóspitas a 30º bajo cero mejor que los veinteañeros que le acompañaban. Pero le interesaba dar la imagen de hombre cansado porque se estaba postulando como jefe de un Departamento asiático ruso en San Petersburgo y en estas cartas trata de demostrar lo bien que conoce la zona y la cantidad de ideas brillantes que se le ocurren sobre China.

No es, por lo tanto, un libro de viajes al uso, el autor se revela como un viajero observador y curioso, alejado del cliché y la postal orientalista, que sabe sacar conclusiones penetrantes y ofrece visiones sintéticas. Su posición oscila entre el viajero ilustrado que respeta y valora las culturas exóticas y el hombre práctico de negocios con una idea muy clara de cómo sacar rendimiento económico de aquellas gentes. Trata de convencer al belicoso zar de que le conviene más que conquistar, negociar y que China es la gran oportunidad de Rusia para servir de puente comercial entre occidente y oriente. El gran negocio del zar sería controlar el comercio con los chinos.

Sus ideas tenían sentido, pero el caso es que no lo consiguió. La burocracia china era ya terrible («En China no entran ni los gatos»), de hecho él no pudo penetrar en el país y se tuvo que contentar con pasear por el desierto de Gobi y la frontera china.
             
Mientras tanto, se ríe del embajador ruso en el Celeste Imperio, que trata de deslumbrar a los refinados chinos con lujo y distinción y nos ofrece visiones asombrosas de un continente prácticamente desconocido en Europa: las enormes grutas del Cáucaso; las minas donde trabajaban hombres forzados, marcados con un agujero en una aleta de la nariz, que se casaban y eran felices a pesar de todo; los ostiacos que comían pescado crudo, se bebían su sangre, se bañaban en su grasa y apenas se diferenciaban de las nutrias con las que convivían; los colmillos de mamut y las enormes osamentas enterradas en la nieve siberiana; la temible peste siberiana; los habitanes de los bosques que llevaban máscaras negras de crin para defenderse de unos mosquitos diimnutos que atacaban ojos, nariz y boca; la biblioteca china de Klaproth; los mapas jesuitas de Tartaria; los métodos astronómicos para determinar la posición; la pureza del cielo de Mongolia; recomendaciones sobre cómo tratar a los embajadores y funcionarios chinos... y mil cosas más sintetizadas en un vertiginoso resumen.

Este polaco ilustrado nos da la visión de un economista, que en todo ve negocio, lo que supone una descripción interesante de la situación en aquellos años, ofrece ideas diferentes y, en cualquier caso está plagado de detalles curiosos, como los mencionados. 

Al final incluye una lista de temas para que investigue el próximo viajero que siga con la misión de explorar China y nuestro amigo se retira discretamente.

Un libro de viajes diferente, resumido, certero y muy interesante, que trata de que Europa se haga una idea más ajustada a la realidad de toda esa enorme zona. Una obra estupenda.
      
Jan Potocki (Pików, 1761-1815) fué un noble, historiador y novelista polaco. Nació en una acaudalada familia de la nobleza polaca, descendiente de judíos askenazies. Tuvo una sólida educación por medio de preceptores y a los 12 años viajó a Ginebra y Lausana para completar su formación.

Al volver a Polonia inició la carrera militar, como todos los nobles polacos, pero la abandonó pronto para dedicarse a sus dos grandes pasiones: los viajes y el conocimiento. Aprendió lenguas clásicas y casi todas las lenguas europeas. Viajó por toda Europa, por Marruecos, Siberia y China

Finalmente se retiró a su Polonia natal. La derrota de Napoleón en Waterloo configuró una nueva Europa en la que parecía que no cabía una Polonia independiente y fuerte, lo que junto a unas fiebres reumáticas, le sumió en una depresión y acabó suicidándose con una bala de plata que él mismo había limado a partir del asa de un azucarero. Escribió libros de viajes, de historia, obra de teatro, ensayos y una única novela sobre demonios y aparecidos, el mencionado y famoso «Manuscrito encontrado en Zaragoza». Algún día tendremos que hablar de él.

Jan Potocki

Publicado por Antonio F. Rodríguez.